Los miedos

María, 8 años, corre a la cama de mamá, la persiguen las pesadillas que tuvo mientras dormía, para ella fueron tan reales que aún no sabe que esta despierta, busca sentirse segura lejos de ese monstruo que está escondido bajo su cama.

No importa cuantos años tengamos, siempre sentiremos miedo y esas ganas de salir corriendo atemorizados por aquello que no nos deja dormir generalmente a escondernos en algo que nos brinde seguridad, bien puede ser una persona, una máscara que nos permita ser quién no somos o algo tan simple e inconsciente como cerrar nuestro corazón, el miedo siempre será aquel sentimiento que nos saca de nuestra zona segura y nos manda a un abismo de incertidumbre.

Supongo que los miedos son así, uno debería conocerse demasiado para saber qué los provoca, de dónde salen, pero no, a pesar de mirar dentro de nosotros una y otra vez, de errores cometidos a causa de ellos, de lágrimas derramadas en terminales de buses, de bocanadas de aire intentando que salgan de nuestro pecho, no desaparecen.

Los más valientes lo combaten hombro a hombro y salen algunas veces ilesos, los que no son tan valientes (o eso creen) lo han dejado apoderarse de sus decisiones casi siempre con pésimos resultados, con batallas perdidas y corazones rotos.

Siempre se habla de combatir el miedo, de acabarlo y de no dejar que nos gane, que pasa si en vez de combatirlo en una eterna guerra donde alguien va a salir perdiendo, aprendemos a reconocer esos momentos de vacíos en el estómago, de falta de aire en el pecho y entender que es lo que estamos afrontando cuando algo afecta ese equilibrio que tanto nos cuesta conseguir.

Pasos a seguir cuando el miedo aparece:

1. Entienda que es normal tener miedo, todo ser humano lo ha sentido, no es el único

2. No pelee contra él, aprenda a vivir el momento con la incomodidad de tenerlo

3. MUY IMPORTANTE: No huya. Lo peor que uno puede hacer es huir, mamá no va a estar siempre esperando para salvarnos de esos monstruos

4. Intente despojarse del ego y ver que es lo que debe mejorar, sanar, exorcizar, siempre hay algo que guardamos que paulatinamente se convierte en un miedo.

5. No importa si le gana algunas veces, no importa si salió corriendo, regrese y afróntelo, no importa si se le escaparon un par de lágrimas, séquelas, respire y continúe. Seguro esta vez tendrá más valor

6. No se rinda, el miedo es lo contrario del amor y adivine que, el amor siempre gana.

  • Nota importante: No deje que el miedo le arrebaté la oportunidad de ser feliz.

-Mercurio-

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